A veces pensamos que la inspiración llega como un milagro…
pero la verdad es que la inspiración no cae del cielo. La inspiración se cultiva cada día.
Nace cuando aprendemos a mirar con calma, cuando dejamos de correr
y nos permitimos sentir.
Está en los pequeños detalles:
en una conversación que nos toca, en el recuerdo que llega,
en el dolor que aún existe, en la alegría que no cabe en el pecho.
La inspiración aparece cuando abrimos el alma…
y dejamos que la vida nos atraviese.
No esperes que llegue.
Atrévete a buscarla.